martes, 22 de noviembre de 2011

NORMATIVAS QUE REGULAN LA FUNCIÓN DEL ORIENTADOR EN VENEZUELA.


La orientación como filosofía descansa sobre los principios universales que consideran a la dignidad, el valor de la persona, su unicidad y la libertad individual y sobre los principios de la vida colectiva, que fijan el rumbo de la vida del hombre y le dan base para determinar, en lo posible, hasta dónde su conducta presente y futura puede contribuir al mejoramiento de la vida humana, y por ende, de la sociedad.
Es preciso analizar acá la labor orientadora desde aristas, como el marco jurídico institucional que la soporta, el fundamento filosófico que la contiene y la base contextual sobre la cual se apoya para realizar su labor.
A partir de lo expuesto, cabe preguntarse si el orientador, en el contexto socio – cultural actual, cuenta con respaldo legal, con un marco jurídico institucional que le permita ejercer su labor, en la formación del individuo así como, las nuevas generaciones de relevo.
En ese sentido, se consulta la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela de  (1999), en busca de algún asidero legal que regule la función del  orientador, encontrándose que ya en su Preámbulo, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela CRBV establece algunos parámetros que pueden guiar la acción educativa en función de orientador.
Sea pues este el marco jurídico institucional de la acción orientadora del docente, pero también el fundamento de todo su contenido axiológico, al favorecer el respeto a la diversidad de opinión y expresión, y al generar acciones pedagógicas exentas de discriminaciones, proclive a valores como la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad y el bien común.
Esta definición de Venezuela como un país que no puede estar al margen de la ley, implica el respeto a todas las convenciones y acuerdos internacionales sobre Derechos Humanos, el respeto por todas las manifestaciones religiosas y culturales, y la promoción de la igualdad de derechos en todos los contextos y en relación a todas las instancias, tanto del Poder Público como Privado, y exigiendo de cada individuo un tratamiento igual para los otros, en tanto que ciudadanos bajo una misma bandera y un mismo régimen legal. También el Artículo 3 de la  Constitución de la República Bolivariana de Venezuela CRBV establece parámetros y obligaciones de parte del Estado para con el ciudadano, y en ese sentido, el docente es  al mismo tiempo  garante y promotor de esas obligaciones estatales, tal como lo establece la CRBV al señalar:
El Estado tiene como fines esenciales de defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes consagrados en esta Constitución. La educación y el trabajo son los procesos fundamentales para alcanzar dichos fines.

     En virtud de lo cual el Estado debe proveer y prever los medios, recursos e instrumentos para lograr el estricto cumplimiento de lo postulado en el Artículo anterior. Se habla de la defensa y el desarrollo de la persona, y como ya se ha visto, la orientación educativa no se limita a facilitar al estudiante recursos e instrumentos para el aprendizaje, mejores técnicas de estudio, estrategias para la administración de su tiempo y medios para defenderse de sus fobias y resistencias contra algunas asignaturas, sino que capacita para asumir los desafíos que plantea la vida, utilizando para ello la capacidad de reflexionar, de resolver problemas, de incorporarse a la vida como sujeto de hecho y derecho, con pleno goce de todas sus facultades y consciencia de sus defectos y limitaciones.
Es deber irrenunciable del Estado facilitar el desarrollo de las condiciones (el contexto) sociales aptas para la promoción de la prosperidad y el bienestar del pueblo de lo cual deviene que una educación, administrada por personas cuyo objetivo no sea solamente realizar un trabajo estable y bien remunerado, sino compuesto por seres conscientes, comprometidos con sus estudiantes, que comprenden su ubicación espacio – temporal y han hecho una opción política por la inconformidad y por la disposición a fortalecer las oportunidades de éxito de sus estudiantes, no solo en cuanto al rendimiento escolar, sino al mejoramiento de sus relaciones interpersonales, familiares y sociales.
En ese sentido, la CRBV en su Título III, DE LOS DERECHOS HUMANOS Y GARANTÍAS, Y DE LOS DEBERES, Capítulo I, Disposiciones Generales, Artículos 19 – 31, es el compendio de los Derechos Humanos cuyo respeto el Estado se obliga a garantizar a los docentes, en cuanto transmisores de los valores constitutivos de la sociedad, y primeros responsables de la conformación de fundamentos axiológicos del accionar humano, tienen la responsabilidad de aportar a sus estudiantes el componente legal en que se sustentan sus derechos como persona y los mecanismos para hacerlos valer, ante cualquiera autoridad o persona que pretenda menoscabarlos. En este sentido, el orientador tiene como reto fortalecer la acción reivindicativa de los derechos, pero conservar el equilibrio y señalar la importancia del cumplimiento de los deberes ciudadanos, para que el reclamo de los primeros goce de la autoridad moral suficiente.
Que las nuevas generaciones aprendan a vivir en un ambiente de respeto por el derecho ajeno debe ser el desiderata de todo buen orientador, en la medida que la consecución de tal objetivo demanda no sólo del conocimiento de las leyes, sino de una actitud propia proclive a la vivencia de dicho valor, con lo cual el orientador no solamente será un promotor de los derechos fundamentales, sino un ejemplo de su cumplimiento.
           Por su parte el Capítulo IV, De los Derechos Políticos y el Referendo Popular, en Su Sección Primera, De los Derechos Políticos, señala.
Artículo 62. Todos los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho de participar libremente en los asuntos públicos, directamente o por medio de sus representantes elegidos o elegidas. La participación del pueblo en la formación, ejecución y control de la gestión pública es el medio necesario para lograr el protagonismo que garantice su completo desarrollo, tanto individual como colectivo. Es obligación del Estado y deber de la sociedad facilitar la generación de las condiciones más favorables para su práctica.
De lo cual deviene que la formación del ciudadano para utilizar plenamente todas sus capacidades, habilidades y destrezas para una participación asertiva, positiva, propositiva, cooperativa y solidaria, es el fundamento de la acción orientadora del docente en el sentido operativo de la orientación educativa. Es decir, que el orientador no solamente se preocupará por el debido cumplimiento de las labores propias del sistema educativo, o por encontrar las razones del bajo rendimiento escolar, sino que, además, debe contribuir a la preparación del joven para la vida ciudadana, haciéndole consciente del papel protagónico que le asignan la Constitución y las Leyes, y enseñándole a ejercer ese liderazgo con mesura, para que la Ley no se vea desbordada y deba aplicar los mecanismos coercitivos necesarios para restituir el orden.
En este mismo sentido que se relaciona con la vida, con el desenvolvimiento pleno del estudiante no como parte de un proceso de enseñanza – aprendizaje al cual se quiere a veces ver como aséptico y divorciado de su contexto histórico-socio-político-económico-cultural, es el que refleja la Ley Orgánica de Educación en su artículo 15 donde señala:
Desarrollar el potencial creativo de cada ser humano para el pleno ejercicio de su personalidad y ciudadanía, en una sociedad democrática basada en la valoración ética y social del trabajo liberador y en la participación activa, consciente, protagónica, responsable y solidaria, comprometida con los procesos de transformación social y consustanciada con los principios de soberanía y autodeterminación de los pueblos, con los valores de la identidad local, regional, nacional, con una visión indígena, afro descendiente, latinoamericana, caribeña y universal.
En este Artículo, promueve una visión, un deber ser del hombre y la sociedad en condiciones tales que la promoción de estos presupuestos constituye materia de estudio para toda una vida de trabajo docente y más, si se quiere vivenciar la orientación como labor fundamental del educador. En el centro de la acción educativa se encuentra el hombre, y como su soporte fundamental la familia, sin cuyo aporte, presume el legislador acertadamente, es imposible alcanzar los más altos valores que se proponen en este Artículo, cuales son la comprensión, la tolerancia, la convivencia, así como la promoción de una actitud responsable hacia el planeta y el derecho de los demás a vivir en un ambiente sano y a proyectarse como un ente capaz de contribuir con su desarrollo, el de su familia y el de su país.
Desde la Ley Orgánica de Protección al Niño y al Adolescente (LOPNA, 1998) es posible aportar que este instrumento legal de reciente creación, ha sido el motivo de no pocas diatribas y encendidas críticas, al adjudicársele el aumento de la delincuencia infanto-juvenil en el país como una de las consecuencias directas de su aplicación, aún cuando algunos pensadores sostienen que  por el contrario son las malas interpretaciones que se hacen de esta Ley, las que dan origen a las perversiones presentes. En todo caso, la Ley en su texto tiene previsto lo siguiente:
Esto constriñe al Estado al estricto acatamiento de todos los Convenios, Declaraciones, Acuerdos y Resoluciones universales acerca de los Derechos de los Niños y Adolescentes y a desarrollar, en el marco jurídico institucional interno, las Leyes que garanticen el pleno disfrute de todas esas prerrogativas, conforme al principio progresivo de la Ley, que supone que los Estados, una vez incorporada una resolución Universal a sus estamentos jurídicos, ampliarán y perfeccionarán estas declaraciones, convirtiéndolas en Leyes que superan el contenido original de las declaraciones suscritas por los dignatarios en representación de sus ciudadanos.
  En atención a ello, el Artículo 4º de la Ley Orgánica para la Protección del Niño Niña y Adolescentes (LOPNA 1998) compromete al Estado Venezolano a hacer uso de todos sus recursos para garantizar el bienestar de los niños y adolescentes. Eso faculta a los docentes, en ejercicio de la profesión al servicio del Estado que promulga esta Ley, a tomar todas las previsiones para asegurar que, desde el punto de vista de la Escuela, el niño, niña y adolescente pueda tener acceso al disfrute pleno de todos sus derechos y garantías, pero también esté consciente de sus deberes, con la finalidad de que pueda vivir en equilibrio, en el marco del más sano respeto a sus derechos y a los derechos de los demás. Para esto, el docente acudirá al sentido común y las Leyes vigentes, con la finalidad de elucidar cuáles sean los alcances y limitaciones de cada cual.
Pero, ahora bien, ¿debe el docente abordar esa tarea en solitario? O puede contar con apoyo externo para su realización? El instrumento legal de la Ley Orgánica para la Protección del Niño Niña y Adolescentes (LOPNA, 1998) responde clara y taxativamente a estas interrogantes de la siguiente manera:
Como puede observarse, es la hace a la familia directa e irrenunciablemente responsable de la aplicación total de la ley en cuanto a derechos del niño, niña y adolescente se refiere, consagrando así mismo la obligatoriedad del cumplimiento de la misma por parte del padre y la madre en igualdad de condiciones.
Nuevamente es al Estado al que corresponde asegurarse de que existan políticas mediante las cuales la familia pueda cumplir su comisión. Esto conduce directamente a pensar la responsabilidad del docente en la promoción del bienestar familiar, como condición para que el niño, niña y adolescente tenga un desarrollo armónico. El docente orientador, no se conforma con observar las condiciones del niño y su rendimiento académico, en cuanto tiene de respuesta al sistema relacional establecido en la escuela y particularmente en el aula. Trascendiendo esos muros, se traslada al hogar y analiza las condiciones socio-económico-culturales de la familia de la cual proviene el estudiante, para diagnosticar las posibles carencias que estés obstaculizando su pleno desarrollo.
Partiendo de esta información, diseña estrategias metodológicas que pudieran compensar las deficiencias existentes en el hogar y estudia cursos de acción para proponer salidas a las dificultades familiares, al mismo tiempo que ayuda al estudiante a racionalizar la situación y le aporta apoyo para que encuentre y proponga soluciones a lo interno de la familia.
Lo primero que salta a la vista es la plena conciencia de la responsabilidad compartida que de manera lúcida establece la Ley con respecto al Estado, la familia y la sociedad en razón de la protección de los derechos del niño, niña y adolescente. Pero más allá, se plantea la primacía de sus derechos por sobre el resto de los ciudadanos, en cuanto a formulación de Políticas Públicas, estructuración del Presupuesto Público, acceso a servicios y protección en casos de desastre, conmoción civil u otras circunstancias.
Corresponde al educador orientador formar en el niño, niña y adolescente una conciencia que privilegie el agradecimiento a quienes así los tratan, con la finalidad de que hagan ejercicio sobrio de sus derechos, entendiendo que más allá de los mismos existe también una gama de deberes que deben ser analizados y comprendidos para que se genere el sano equilibrio social. Educar pues en el respeto a la otredad, en la comprensión, la tolerancia, la equidad. Cultivar la humildad y exaltar la paz y la sana convivencia, como instrumentos para una vida equilibrada, sana y feliz.
Desde el punto de vista del docente orientador esta ciudadanía activa no es solamente el uso de los derechos y el cumplimiento de los deberes civiles y políticos, tal cual lo establece y comprende la Ley, sino también el goce pleno de sus facultades mentales, espirituales y físicas, para el aprovechamiento cabal y prudente de los recursos que le ofrecen la naturaleza y el entorno social para alcanzar el disfrute de una vida sana, equilibrada y feliz, guiada por la paz interna y madurez mental, el establecimiento de relaciones asertivas y cálidas con los demás seres humanos y la generosa contribución que puede hacer cada ser humano al bienestar global, trasponiendo el límite de lo meramente laboral, profesional  proyectándose a lo espiritual y colectivo, a la comprensión de sí mismo como parte de un conglomerado social y, por lo tanto, corresponsable de su bienestar.


LOS SERVICIOS DE LA ORIENTACIONEN VENEZUELA


           
En Venezuela se brindan los servicios de Orientación Vocacional, Orientación Educativa y Orientación Familiar; a juicio de Morlés (2008),” la Orientación Vocacional es un conjunto de prácticas destinadas al esclarecimiento de la problematica vocacional. Se trata de un trabajo preventivo cuyo objetivo es proveer los elementos necesarios para posibilitar la mejor situación de elección para cada sujeto”.
La Orientación Vocacional puede concretarse de forma individual o grupal,
ya que supone actividades ligadas tanto a la exploración personal como al análisis de la realidad a través de información sobre la oferta académica y las particularidades del mercado laboral, estando a cargo del Orientador del Liceo o Personal especializados en los Departamentos de Bienestar Estudiantil de las principales Universidades del País.
En cuanto a la Orientación Educativa, sus inicios se vinculan directamente con las políticas del Estado en materia educativa, por lo menos hasta el 2002, a pesar de los constantes cambios y sobre todo de la discontinuidad de planes y programas, la simbiosis entre políticas educativas y Orientación ha permanecido. Dentro de estos planes se pasó del Servicio Integral de Especialistas (formado por profesionales diversos: orientadores, médicos, psicólogos, odontólogos), al Servicio Unipersonal (un sólo orientador) en un plantel determinado y de este último a los llamados Núcleos Integradores de Bienestar Estudiantil (NIBE), los cuales atienden a varios planteles escolares. Del mismo modo, tanto el movimiento de Salud Mental, como su derivado: el enfoque humanista, entraron a la Orientación a través de los programas formadores de orientadores en las Universidades. Así mismo, el movimiento que pregonara la necesidad de incorporar la Orientación al currículo escolar también encontró eco: en los planteles de Educación Media que trata en los alumnos temas de interés personal o vocacional) y se implantaron las "áreas de exploración" con el fin de poner en contacto al alumno con ocupaciones específicas. Donde el Orientador trabaja fundamentalmente con las "figuras significantes" para el alumno, es decir: docentes, personal directivo, padres y representantes.
En este orden de ideas Torreyes (2009), expresa que “en Venezuela la Orientación Educativa se desarrolla  en cada uno de los niveles educativos”
a) La Orientación Educacional en el Nivel Primario se concibe como un servicio de apoyo al niño para la identificación de las características bio-psico-sociales, el desarrollo de sus habilidades, destrezas, aptitudes y valores, tendientes a la maduración paulatina de su personalidad y la adaptación a los distintos medios en que le tocará actuar. La tarea del Orientador se centrará en el apoyo al docente para que asuma su rol de Maestro-Orientador.
b) La Orientación Educacional y Vocacional en la Etapa Básica del Nivel Medio ayuda al educando a tomar conciencia de su personalidad, determina las áreas de actividad que más le atraen, teniendo en cuenta sus posibilidades de desempeño con miras a una primera decisión vocacional. Esta exploración vocacional se concretiza a través de la eficiente aplicación del currículo mediante los Talleres, las Actividades de Refuerzo: Unidades de Orientación, Consejo de Curso y Clubes, encauzando al joven hacia las oportunidades que ofrece el Bachillerato Diversificado y otras opciones educativas.
c) La Orientación Educacional en el Bachillerato Humanístico y Científico, como agente integrador de las experiencias vitales del proceso educativo apoya al educando para un mayor afianzamiento de su personalidad y la mejor interpretación de sus planes vocacionales. Enfatizar los aspectos marcados por la exploración vocacional de la etapa anterior, con fines de alcanzar una mayor madurez vocacional y por ende una acertada toma de decisiones; logrando al mismo tiempo establecer una adecuada filosofía de vida.
d) La Orientación Educacional en la modalidad Técnico Profesional, prepara al educando para su mejor adaptación a la vida y al trabajo, centrando su acción en el afianzamiento de la decisión profesional del estudiante en función al conocimiento de sí mismo y de las oportunidades ocupacionales que le ofrece la comunidad a fin de que se incorpore al mundo laboral con actitudes positivas y logre su ajuste en el campo profesional elegido.
e) La Orientación en el Nivel de Formación Docente, apoya al alumno-maestro para lograr su afianzamiento en la profesión elegida y para una mejor adaptación como persona y futuro docente, de tal forma a asumir consiente y responsablemente el rol que le corresponderá desempeñar, como Maestro-Orientador de aula.
            Pero además en el país se brinda el servicio de  la Orientación Familiar para lo cual  Castillo (2008), expone que es “el conjunto de técnicas que se encaminan a fortalecer las capacidades evidentes o latentes que tienen como objetivo el fortalecimiento de los vínculos que unen a los miembros de un mismo sistema familiar, con el fin de que resulten sanos, eficaces y capaces de estimular el progreso de los miembros y de todo el contexto emocional que los acoge” Con el fin de que ningún aspecto de la realidad presentada por la familia quede fuera del radio de acción del ámbito de la orientación, y tomando en cuenta el tipo de situación presentada, se puede abordar desde tres posibles finalidades:
1) Prevención: el cual es  un medio de prevención de conflictos intrafamiliares, al mostrar a la familia la forma de construir una sana interacción. La intervención se da a nivel educativo, por lo que el profesional no analiza la interacción propia de una familia. Al considerar a la familia como uno de los núcleos principales para el desarrollo personal y social de cada uno de sus miembros, es necesario dar a conocer las formas más adecuadas de comunicarse e interrelacionar entres sus componentes, así como las etapas de desarrollo que atravesara tanto personalmente como de manera familiar. Generalmente este trabajo lo desarrollamos a través de las escuelas de padres o la formación permanente de adultos.
2) Asesoramiento: es un nivel más complejo en el que no podemos limitarnos a informar, si no que, dados los obstáculos del dinamismo familiar y de la evolución de cada uno de sus miembros, las intervenciones van dirigidas a trazar líneas más adecuadas de convivencia comunicación que permitan solventarlos. El profesional interviene sobre la demanda de una familia, por lo que tendrá que analizar en profundidad la interacción de todo el sistema, para replantear y formular reglas de interacción y de comunicación.
3) Tratamiento terapéutico: Las situaciones que se abordan desde este nivel son aquellas que han degenerado en crisis profundas de tipo personal o familiar de las cuales no son capaces de salir por sí mismos y necesitan de apoyo y orientación específica para sus circunstancias concretas. El conocimiento de la interacción familiar que haga el profesional es fundamental, ya que tendrá que ilustrar los cambios y las posibles estrategias para conseguir romper los dinamismos que están paralizando el sano crecimiento de todo el sistema familiar.

ALCANCES Y DESAFIOS DE LA ORIENTACIÓN EN VENEZUELA

 

Los servicios de Orientación en Venezuela, entre sus alcances  ya es reconocida como derecho humano prioritario en las políticas de estado lo que ha permitido brindar  respuestas a la formación de educadores con perfil de orientadores, a través del desarrollo de un Programa Nacional de Formación (PNF), un Programa de Profesionalización y la creación del Sistema Nacional de Orientación; impulsados por el Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria (MPPEU) y el Ministerio del Poder Popular para la Educación (MPPE). Según Cuellar (2008 P, 48), “Los servicios de orientación en el país cumplen con las exigencias del desarrollo humano de acuerdo con las potencialidades, limitaciones, capacidades y aspiraciones de cada ciudadano” el mismo funciona en tres áreas como son: la intervención, la consultoría y la investigación en los procesos humanos y sus circunstancias en un contexto espacio-temporal e histórico determinado. Basado en reglas, descubrimientos y transmisión de conocimientos y aplicación de un conjunto particular de saberes y habilidades en un determinado contexto social.
Además se brinda asistencia al individuo, la familia, los grupos a través de la relación entre la persona y el orientador, para Entender los problemas y situaciones intrapersonales e interpersonales de los orientados, donde se pueden definir metas y tomar decisiones pertinentes. Para planear cursos de acción reflejando necesidades, intereses, competencias y habilidades de los individuos, familia o el grupo, y de allí usar los recursos informacionales y comunicacionales así como los procedimientos profesionales relacionados con el desarrollo y el ajuste personal, emocional, educacional y vocacional.
En cuanto a los desafíos de la orientación, tenemos que frente a los  cambios y a las consecuencias de la globalización a principios del nuevo milenio, y sus impactos en la vida social y humana, surge una necesidad urgente de repensar la orientación y el asesoramiento. Los procesos de globalización hacen que las economías a nivel local, regional y nacional se vean forzadas a reaccionar ante los desafíos del mercado mundial y de la competencia internacional. La globalización como un flujo más libre de capitales en busca de una minimización de costo, la capacidad de movilidad, y la capacidad de fabricación, de información, de bienes y servicios e incluso personas conlleva un estado de pérdida de inversiones y empleo acompañado de una ganancia en otras regiones del mundo. Este movimiento de competencia da como resultado una tremenda presión para incrementar la productividad mediante el aprovechamiento de cambios tecnológicos de todo tipo. Afecta la distribución del mercado y los procesos de administración generales. Mientras que las nuevas tecnologías cambiaron la naturaleza del trabajo en la industria, los servicios, la informática, la biotecnología y especialmente las tecnologías de información y comunicación y condujeron a la perdida de trabajo y el desempleo, nuevos puestos de trabajo se crearon en otros lugares. Este proceso requiere adaptabilidad y ajuste de calificación por parte de los trabajadores y empresas.
Las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) influencian especialmente la naturaleza del trabajo y las estructuras de empleo, con grandes desafíos para los trabajadores y las empresas, demandando nuevas políticas para el mercado de trabajo y un cambio en las capacidades requeridas. Los nuevos trabajos, en procesos laborales más flexibles y holísticos, en lugar de una mano de obra altamente especializada, requieren de un conocimiento más general, un lenguaje informático básico y diversas habilidades vocacionales para poder adquirir capacidades múltiples e interpersonales y competencias sociales, dada la creciente confianza en el trabajo en equipo y en red.
          Las consecuencias de estos cambios globales, no son sólo cambios en las calificaciones requeridas sino también, al mismo tiempo, un crecimiento de la incertidumbre y la dislocación de la gente que llama a la asistencia a través de la orientación y el asesoramiento personalizado.
Dentro de este contexto, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) recomienda respecto a este tema, una sociedad cuyo aprendizaje de por vida se centre en el hombre, "que apoye una cultura de paz y un desarrollo sostenible y respetuoso del medio ambiente como su característica principal" (Tang, 2001). Este nuevo enfoque holístico de la educación combina la preparación para la vida y el mundo del trabajo e incluye todos los terrenos del aprendizaje, incluida la educación general y vocacional como un continuo de conocimiento, valores, competencia y capacidades. Bajo esta perspectiva, la orientación y el asesoramiento adoptan un rol crucial al capacitar a las personas para las nuevas necesidades de aprendizaje, facultándolas para lograr un equilibrio entre la vida, el aprendizaje y el trabajo. Lo que requiere de un orientador capacitado para satisfacer las nuevas demandas de una sociedad cambiante.
Frente a estos cambios monumentales en la economía y la vida social en todas las regiones del mundo y, considerando este nuevo sentido del desarrollo de la carrera que integra la planificación de la vida y del trabajo, se requiere de los servicios de orientación y asesoramiento más efectivos, posibles para fomentar en todo el mundo la difusión del desarrollo de una orientación de calidad. Cuestiones de calidad tales como el comportamiento ético de los consejeros, la calificación del personal de orientación y el acceso a los servicios, cada día cobran más importancia. 

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